jueves, julio 19, 2007

UN MANTO DE DUDAS CUBRE SECUESTRO Y ASESINATO DE LIDER SINDICAL.

Miguel Ángel Vásquez, secretario de finanzas del sindicato de Trabajadores del Sector Eléctrico (STSEL); sus compañeros lo describen como metódico, ordenado, hombre de familia y de gran dedicación al sindicato y a sus compañeros de trabajo. Ingresó en STSEL (cuando aún era ATCEL) en el año de 1990 y tenía más de 20 años de laborar en el sector eléctrico. “Era un compañero de alta fidelidad con la organización” dijo Roxana Deras, Secretaria General de STSEL. “Era de aquellos que se sacaban la comida de la boca para dársela a otro” mencionó un compañero de trabajo identificado como Ernesto, al comentar que era una persona sin vicios y solidario, justo cuando recordaba años atrás cuando en medio de conflictos laborales, Miguel se preocupaba siempre por las necesidades de sus compañeros despedidos. Miguel también era una persona de fuertes convicciones religiosas.




Miguel Ángel Vásquez, dirigente de STSEL asesinado.



Paradójicamente, este día jueves 19 de julio a él y a otros de sus compañeros les iba a ser entregada una placa de reconocimiento por sus años de servicio en la empresa “Duke Energy” empresa para la cual laboraba. Incluso ejecutivos de la compañía, se apersonaron a trasladar las condolencias a la familia y a sus compañeros y compañeras al local sindical donde esta siendo velado. Tanto STSEL y Duke Energy mantienen una relación laboral normal y estable que incluye la negociación colectiva.

Las causas de este asesinato mantienen un manto de dudas entre su familia, la comunidad sindicalista y el movimiento social y popular salvadoreño.


DE LA CASA AL TRABAJO.

Su esposa manifiesta que Miguel iba siempre de la casa al trabajo. Sus compañeros lo vieron por última vez con vida el martes 17 de julio,a las 5 de la tarde a la salida de la planta térmica de Soyapango en donde se desempeñaba como encargado de combustibles. Según sus familiares Miguel tenía proyectado pasar por unas vacunas a una veterinaria en el centro de San Salvador antes de llegar a su casa. El dueño de la veterinaria –un conocido de la familia- manifiesta que nunca llegó. Lo que permite suponer que el secuestro del sindicalista se pudo dar en el trayecto.


Supuesto lugar del asesinato, colonia Las Palmas Mejicanos.

Según versiones del parte policial recogidas de los vecinos de la colonia Las Palmas municipio de Mejicanos al norte de San Salvador; el vehículo propiedad del sindicalista estuvo parqueado cerca de dos horas en marcha, con las luces encendidas en la entrada del pasaje Méjico con varias personas abordo. Luego se escucharon dos disparos y el vehículo se retiró a toda prisa.

El mismo vehículo propiedad del sindicalista fue encontrado al medio día del miércoles 18 de julio en la colonia 22 de abril en Soyapango. La búsqueda de Miguel por sus familiares y compañeros comenzó la misma noche del asesinato al causar extrañeza que no había llegado a su casa. Medicina Legal habría recogido el cadáver como desconocido, con dos impactos de bala en la cabeza a las 9:10 de la noche del día 17 y reconocido por su familia y compañeros la mañana del miércoles 18. Miguel no portaba ni dinero ni prendas de valor, solo sus documentos fueron sustraídos.

Aunque la dirigencia de STSEL se ha mostrado por el momento prudente en señalar responsables o móviles del crimen para no entorpecer las investigaciones, el asesinato del sindicalista ocurre en un momento difícil para el movimiento popular y sindical salvadoreño. Se da en un momento de tensión debido a la existencia de presos y presas políticos a quienes se les ha aplicado una ley antiterrorista luego de protestas civiles desarrolladas en Suchitoto el pasado 2 de julio y en Tacuba el 28 de junio. Asimismo, en los últimos tres años, han ocurrido diversos asesinatos de líderes políticos y sindicales que sin excepción han quedado en la impunidad, Los casos han venido desde el asesinato de Gilberto Soto sindicalista salvadoreño - estadounidense, pasando por religiosos y varias figuras de la izquierda salvadoreña. “No descartamos ningún móvil, pero tampoco podemos asegurar una causa concreta en este momento. Lo importante es que no quede en la impunidad y se investigue a fondo” dijo la dirigente Roxana Deras.

La prudencia en las declaraciones no evita las preocupaciones sobre posibles motivaciones relacionadas con enviar un mensaje de atemorización a las organizaciones sociales y sindicales. “Parece que estamos como en aquellos del 78, cuando empezaron asesinatos de lideres sindicales a diestra y siniestra” mencionó un compañero de trabajo de Miguel. Aunque todas las personas alrededor de su comunidad sindical insisten en la necesidad no apresurarse, dado que están en curso una investigación oficial al tiempo que no descartan una investigación independiente de manera simultánea.

Lo cierto es que El Salvador esta siendo sacudido por una seria crisis política y social. El auge de la delincuencia, la crisis económica, y la represión a las organizaciones sociales, presenta un escenario que esta causando preocupación dentro y fuera del país. La excusa gubernamental para evitar profundizar en los crímenes, como el sucedido en contra del sindicalista, es siempre la delincuencia común. Hecho que también denota la crisis de gobernabilidad y el agotamiento del modelo económico incapaz de brindar estabilidad y bienestar a la población.

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