martes, julio 03, 2007














CALVO LE PASA EL POLIGRAFO A SUS TRABAJADORAS/ES.

La virulencia antisindical va en aumento; ¿Cuál es el próximo nivel a que CALVO va a llevar su anti sindicalismo en El Salvador?

No hace muchos años, ser sindicalista en El Salvador llevaba grandes riesgos. Año con año se recuerda en la última semana de octubre, el atentado dinamitero que en 1989 cobró la vida de una decena de lideres sindicales incluyendo, la joven líder sindical Febe Elizabeth Velásquez. En pleno siglo XXI los crímenes contra sindicalistas no han desaparecido por completo. De hecho, existen varios hechos recientes que han recordado la época más obscura en los años 70´s y 80´s. La dinámica de la represión antisindical es así, los pueblos que son reprimidos no son precisamente los que luchan poco, recordaba recientemente un sindicalista uruguayo cuando conoció la situación en CALVO de El Salvador. Y precisamente, esta empresa ha ido un paso más adelante en su virulencia antisindical.

La nueva modalidad que CALVO ha implementado en su política anti sindical en El Salvador es realizar pruebas poligráficas a sus trabajadoras y trabajadores. En una demanda a la inspección de trabajo salvadoreña fechada este dos de julio de 2007, el secretario general de la seccional Calvo Conservas del SGTIPAC narró como la empresa CALVO ha estado implementando esta prueba. En su declaración manifestó:

“…nosotros, le preguntamos si tenía alguna orden judicial y/o policial para aplicar las pruebas. A esto me contestó que eran órdenes administrativas de la empresa y que a él simplemente le estaban pagando para hacer las pruebas y que la misma solo buscaba indagar sobre “la fidelidad” de los trabajadores con el patrón, a lo cual me pidió “la colaboración” para hacerme la prueba. Debido a que si me negaba se daba entender que no tenía fidelidad con la empresa, por eso accedía a hacerme la prueba poligráfica aún contra mi voluntad…” “…también se hicieron preguntas referentes a su actividad, participación y/u opinión sindical, tales como: ¿Usted pertenece al sindicato?, ¿Que opinión tiene de los sindicalistas que están dentro de la planta?, ¿Cree que están trayendo algún beneficio a los trabajadores?

Las pruebas poligráficas en CALVO iniciaron el pasado jueves 28 de junio y se han prolongado por lo menos hasta la noche del 2 de julio de 2007.

ANTECEDENTES.

En marzo de 2005, una delegación sindical internacional realizó un reporte sobre las graves prácticas antisindicales y violatorias de los derechos humanos, que la transnacional Maersk estaba realizando en El Salvador, Honduras y Nicaragua a los conductores de sus camiones. Hacía solo cinco meses, en noviembre de 2004, Gilberto Soto un sindicalista estadounidense-salvadoreño miembro de la organización “los Teamsters” había viajado desde New Jearsey a El Salvador ha realizar precisamente la misma investigación. Dicho sindicalista fue asesinado en un hecho hasta ahora cubierto por un manto de impunidad. En el reporte preparado por David Bacon para los Teamsters se describen los hallazgos que los sindicalistas internacionales encontraron al realizar la investigación en medio de la cual, Soto habría sido asesinado. Uno de estos hallazgos, fue precisamente el uso de pruebas poligráficas de manera extendida entre los conductores de camiones, pruebas que ellos mismos debían pagar y presentar como requisito para asegurar ser contratados al menos temporalmente. En medio de dichas pruebas se les hacían preguntas privadas de carácter sexual y también sobre su participación, conocimiento o simpatía con organizaciones sindicales.

En diciembre de ese mismo año, el periódico digital El Faro, publicó un artículo denominado "Contratos a prueba de mentirosos" en el cual se describió en forma más extendida el uso de las pruebas poligráficas con fines de contratación laboral. Precisamente una de las experiencias narradas fue como una trabajadora tuvo que someterse a pruebas poligráficas en la que le preguntaban sobre sus opiniones políticas, como requisito para ser contratada para realizar encuestas para Casa Presidencial. El artículo también describió como las autoridades del Ministerio de Trabajo manifestaban que “no estamos de acuerdo con la aplicación de esa prueba” al tiempo que se escudaban en vacíos legales para excusar su inacción ante el conocimiento de dichas prácticas.

Las empresas del Grupo CALVO han exhibido en El Salvador suficientes pruebas de su antisindicalismo. Dichas conductas han sido recopiladas y sistematizadas por organizaciones nacionales e internacionales. Uno de los más recientes incidentes sucedió cuando una delegación de sindicalistas brasileños presenció como guardias armados entraban a los buses de las trabajadoras que se dirigían a laborar para arrebatar boletines sindicales que solo unos instantes antes sus compañeros del sindicato les habían entregado en las afueras de la planta.

LA POBRE EXCUSA DE CALVO.

Por supuesto, CALVO ha preparado una excusa, aunque poco concuerda con los hechos. La empresa ha justificado dichas pruebas poligráficas en la búsqueda de los responsables de la ocurrencia de supuestos “sabotajes” que habrían consistido en dañar un vehículo montacargas y una banda de producción de la planta de harina. Sin embargo, las pruebas poligráficas están siendo aplicadas a las trabajadoras y trabajadores de la Planta de Producción de Conservas, en donde el sindicato SGTIPAC tiene fuerte presencia.

Nadie sabe a ciencia cierta si los hechos que CALVO describe como “sabotajes” siquiera han sucedido. De hecho, las trabajadoras escucharon de los mismos hasta que se les aplicaban las pruebas poligráficas bajo el chantaje de indagar sobre la “fidelidad” hacia la empresa. La verdad es que la opinión extendida es que solo se trata de un montaje de la empresa para justificar una medida que a todas luces es un exceso de represión e intimidación anti sindical. Aún en el caso que hubieran sucedido, lo irónico de la excusa de CALVO trabajadoras de la Planta de Producción de Conservas, no tienen el apoyo siquiera de vehículos montacargas, toda la producción es movida manualmente, y ciertamente no les caería mal la ayuda de montacargas aunque fuesen manuales. Asimismo, la banda de producción supuestamente “saboteada” se encuentra en un edificio dedicado a la fabricación de harina, de hecho una instalación diferente a la Planta de Producción de Conservas, un área en donde no tienen acceso los trabajadores y trabajadoras sometidos al polígrafo.