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martes, julio 31, 2007

LOS ARTÍCULOS DEL DIARIO DE HOY CONTRA JUST GARMENTS.

Por Más que nos duela no aceptemos el chantaje.
“Pero con todo lo que esa posibilidad duele, aceptar las exigencias de la OIT causaría perjuicios mucho más graves que el cierre de la gran empresa. Literalmente los de la OIT pretenden, como el usurero del Mercader de Venecia de Shakespeare, que a cambio de sus ofrecimientos pactemos pagar una libra de carne del propio corazón de la República.”
La Nota del Dia, 27 de Junio de 2006. El Diario de Hoy.

Quieren resucitar el sindicalismo.
“Los acuerdos de la OIT, aun no ratificados ni por Chile ni por Italia entre otros países, resucitarían el muerto de las dos décadas previas al “conflicto” armado: la violencia sindical, la intransigencia de sus cabecillas y la corrupción.”
La Nota del Día, 18 de Julio de 2006. El Diario de Hoy.

Prendas Sucias, Fraude y Explotación.
Just Garments, afirmaba él, era el ejemplo que los sindicalistas y las organizaciones que trabajaban por mejorar las condiciones de las trabajadoras de las maquilas necesitaban.” (…) “Durante años, varias organizaciones, incluyendo sindicatos y grupos de solidaridad, apoyaron a Just Garments promoviendo la imagen de la maquila "limpia" para recaudar cientos de miles de dólares. Ahora rehúsan hablar y confesar cuánto dinero recaudaron.”
25 de Julio de 2007, artículo firmado por Jorge Avalos, publicado en El Diario de Hoy.


LOS ARTÍCULOS SOBRE JUST GARMENTS.

En un inusual interés por los derechos laborales de las trabajadoras de maquila, El Diario de Hoy ha dedicado entre el 24 y 25 de Julio 6 páginas de sus ediciones escritas incluyendo una portada para denunciar a la maquila Just Garment, a su representante legal (uno de los fundadores de CEAL) y a las organizaciones que apoyaron este esfuerzo. En pláticas sostenidas luego de la publicación, el autor de los artículos argumenta que sus fuentes provienen de “organizaciones de derechos humanos” y que sus investigaciones se basan en “documentos” bien fundamentados. Adicionalmente, los artículos citan repetidamente como fuentes a los representantes de la empresa SEAC que sostienen una disputa legal con Just Garments. El autor del artículo no contactó previo a la publicación, a los representantes de JG, o a los representantes de los trabajadores afiliados de STIT que eran mayoritarios al momento del cierre, para que alguna de estas partes diera su versión y aportara documentación, sobre lo ocurrido.

Las citas arriba mencionadas, pretenden contextualizar los artículos. Por su parte, el representante legal de Just Garments, solicitó el día de ayer a El Diario de Hoy el derecho de respuesta, y a la APES (Asociación de Periodistas de El Salvador) conocer y pronunciarse sobre el caso de los artículos. Varias personas y organizaciones han elaborado un documento de 8 páginas que anota por lo menos 34 afirmaciones de los mismos que no son ciertas y que puede comprobarse con la documentación correspondiente. La suma de todas estas afirmaciones que no son ciertas; proyecta una idea concordante con la línea editorial del periódico.

Adicionalmente, graves errores y omisiones fueron hechas. Por ejemplo, no se menciona que las organizaciones denunciadas han contribuido ya a recolectar y distribuir los fondos que reclaman las trabajadoras. Adjudica al representante de JG el cierre de la fábrica, cuando un proceso en la Fiscalía General de la República comprueba la acción de un tercero, el empresario Siman Safie. O afirmar con toda firmeza que Just Garments producía prendas para GAP Inc. que luego eran vendidas en los EE.UU. y que perdió los contratos por falta de calidad. Cuando en realidad, ni una prenda fue producida por Just Garments para GAP Inc. nunca. También se omitió mencionar que los trabajadores afiliados a STIT disputan con la empresa SEAC la prioridad de embargos sobre la maquinaria de Just Garments. Asimismo, se cometieron graves confusiones como adjudicar la pertenencia a una organización de derechos laborales de EE.UU., al ex – representante de la empresa SEAC en El Salvador. Una larga lista continua en el documento mencionado.

A las organizaciones y personas interesadas en recibir una copia del documento que describe las afirmaciones que no son ciertas, pueden solicitarla a la dirección electrónica de CEAL.

Para una excelente descripción periodistica sobre la linea editorial de El Diario de Hoy y la contratación de reporteros con un perfil específico, pueden visitar el siguiente artículo del periódico digital salvadoreño "Raices".

jueves, mayo 17, 2007

Diferentes posiciones sobre el cierre de Just Garments

Declaración del Programa de Educación y Acción Laboral; Estados Unidos-Las Américas,

USLEAP.

Versión Original en Ingles

Versión Completa en Español

La lucha para los derechos laborales en el sector maquila de Centroamérica ha sido caracterizada por trabajadoras y trabajadores valerosos/as pero pocas victorias tangibles bajo la forma de maquilas sindicalizadas con convenios colectivos. El cierre de Just Garments es una pérdida para todos nosotros que tenemos una visión de un alternativa a la economía global actual en la cual se niegan la mayoría de derechos laborales tales como respeto, salarios decentes, y una voz en el trabajo. Por un período, Just Garments nos ofreció esperanza, inspirando a millares de activistas de la contra-corriente a la fábrica de explotación y a otros trabajadores/as de maquila a través del mundo. Los que lucharon tan valerosamente en Just Garments para realizar una visión alternativa merecen nuestra ayuda, y gratitud.

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DECLARACIÓN DE JUST GARMENTS SOBRE EL ENCADENAMIENTO DE SUS PUERTAS.

http://www.justgarments.net/statement.pdf

Lo que ha sucedido en Just Garments, sencillamente es la falta de ordenes de producción y apoyo financiero para sobrevivir, lo cual ha llevado a una severa crisis económica con muchas manifestaciones. Lo único cierto de los comunicados es que frecuentemente la crisis ha hecho imposible pagar los costos de la empresa, muchas veces generando atraso en el pago de salarios y otras prestaciones. (…) Just Garments no ha despedido trabajadoras producto de un cierre. Just Garments enfrenta una medida ilegal del señor Carlos Siman Safie, (…). JG también ha interpuesto el 5 de abril, una denuncia penal por este hecho ante la Fiscalia General de la República, queja procesada bajo el expediente 262-UDAJ-07. (…) Just Garments esta haciendo público un informe financiero desde su fundación en 2003 hasta diciembre 2006. Los datos hasta septiembre 2006, han sido previamente revisados por una auditoria externa. Igual los fondos provenientes de donaciones. (…) Activistas de San Diego (ASD), una organización que captó fondos de donaciones durante 2005 y 2006 para ayudar a las trabajadoras de Just Garments; han declarado recientemente: ASD no tiene ninguna razón de creer que ha sucedido engaño, fraude o mala fe o malas intenciones. Eso lo decimos a todo el mundo (…) ASD siente orgullo de haber prestado ayuda a esta causa justa.”.

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Declaración de Sweat Free Communities sobre acusaciones del NLC en el cierre de Just Garments.

http://www.sweatfree.org/docs/statementonJustGarments407.pdf

Recibimos ayer un breve testimonio a partir de una de las trabajadoras fundadoras de Just Garments, Delmi Barrientos, negando las acusaciones del Comité Nacional Laboral de que los trabajadores están asustados de hablar contra la compañía porque temen la venganza del representante legal , Gilberto Garcia (quién no es “Gerente” ya que no ha existido esa posición en Just Garments desde agosto de 2005). Según Barrientos, “seria importante que toda la gente tuviera toda la información verdadera porque eso que están diciendo [en la carta del Comité Nacional Laboral], desde que yo trabajo en Just Garmets nunca he visto que Gilberto haya hecho algo tan grave en contra de nosotras, como para tenerle tanto miedo. (…)

(…) Para crear un cambio positivo, fundamental y duradero para los trabajadores de las fábrica de explotación alrededor el mundo necesitamos preguntarnos porqué las fábricas que intentan hacer las cosas correctamente fallan tan a menudo. Necesitamos preguntar porqué las fábricas establecidas por los trabajadores, tales como Just Garments, tienen tales dificultades para atraer inversión y órdenes sostenibles. Necesitamos exponer y desacreditar las reglas de la economía global que garantizan que la explotación de las maquilas es la principal via de competencia estratégica en industrias globales de uso intenivo de la fuerza de trabajo.

Organizaciones firmantes:

Campaign for Labor Rights

Child Labor Education and Action (Vermont)

International Labor Rights Fund

Milwaukee Clean Clothes Campaign

New York State Labor-Religion Coalition

Pittsburgh Anti-Sweatshop Community Alliance

Por Portland Sweatfree Campaig

Presbyterian Hunger Program, Presbyterian Church (USA)

Progressive Jewish Alliance

Resource Center of the Americas (Minnesota)

South Sound Clean Clothes Campaign (Washington)

Sweatshop Watch

United Students Against Sweatshops

UNITE HERE

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DECLARACIÓN DE S.T.I.T. EL 19 DE ENERO DE 2007, RESPONSABILIZANDO CON ANTICIPACIÓN A LA COMPAÑÍA “SEAC Intl” DE LA RUINA DE JUST GARMENTS.

  1. “Que consideramos responsable a SEAC Int´l de la grave crisis que abate a las trabajadoras de Just Garments, al no haber actuado con eficiencia en sus compromisos adquiridos en Mayo 2006 en nuestra presencia.
  2. Que consideramos responsables a SEAC Int´l de no haber escuchado las prevenciones de JG sobre los problemas que enfrentaría el contenedor si SEAC no cumplía a tiempo sus compromisos de proporcionar los fondos para Seguridad Social y Pensiones. Consideramos que esto abrió una vulnerabilidad sobre la que Aduana actuó para retener el contenedor.
  3. Que por el bien de las trabajadoras SEAC y Just Garments deben resolver sus diferencias en un proceso de mediación tal y como acordaron en sus documentos legales.
  4. Que lamentamos que SEAC Int´l no acepta cumplir con el acuerdo legal sobre mediación para resolver las disputas propuesto por JG; lo cual afecta directamente a las trabajadoras y trabajadores al prolongar una disputa estéril.
  5. Que consideramos un acto de deslealtad a las trabajadoras de Just Garments y a nuestra organización, intentar desacreditarnos y presionar bajo amenazas a organizaciones en EE.UU. para que consideren “Sweat Free” a una fábrica que no cumple los requisitos generalmente aceptados.”

Firmada por Joaquin Alas Salguero y Marta Sonia Díaz dirigentes de S.T.I.T

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DECLARACIÓN DEL SINDICATO DE TRABAJADORES DE INDUSTRIAS TEXTILES S.T.I.T. SOBRE EL ENCADENAMIENTO DE LA FABRICA JUST GARMENTS.

“Sobre el cierre de Just Garments, nos llama poderosamente la atención que los comunicados (del NLC e IDHUCA) no mencionan que el cierre ha sido provocado, no por la administración de Just Garments, sino por una acción ilegal de una tercera parte, el señor Carlos Siman Safie, dueño del edificio que alquila Just Garments y miembro de una de las familias más poderosas y hegemónicas de El Salvador. Creemos que esta omisión le presta un buen servicio a este empresario poderoso.”

Firmada por Joaquin Alas Salguero,

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CARTA DE DAGOBERTO RAMÍREZ SECRETARIO GENERAL DE LA FEDERACIÓN SINDICAL FESTRASPES (miembros de CSTS) AL COMITÉ NACIONAL LABORAL DE EE.UU.

También conocemos a muchos de los compañeros y compañeras de STIT, con quienes compartimos luchas de calle y acciones conjuntas, sabemos de su entrega, principios y valores en la defensa de los derechos laborales y libertades sindicales, hemos estado junto a ellos cuando fueron reprimidos y discriminados, en su valiente lucha contra la empresa Tainan El Salvador. Por eso conocemos la historia real del nacimiento de Just Garments, su instalación, con todos los costos que esto implico para las y los compañeros que se mantuvieron en la lucha a pesar de tener todo en contra. Sabemos de las vicisitudes que ha enfrentado JG, como el boicot que le impusieron los empresarios maquileros, para que no obtuviera contratos con las marcas, obligándolos a trabajar con sub. Contratos, incluso con altos impuestos aduanales aun cuando la maquila en El Salvador esta exenta.

Todo esto contribuyo a que generar una crisis económica en JG , ya que esto no era ningún secreto para las demás organizaciones, que también sabíamos de los esfuerzos que hacían incluso con apoyo de CEAL para solventar ese grave problema, porque lo que estaba en juego era el modelo de empresa de trabajadores sindicalizados y con énfasis en la confección de “Ropa Limpia”, eso Sr. Kernaghan, es un delito en un país como el nuestro.

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martes, mayo 01, 2007



English Version Below

JUST GARMENTS NO ES UN SWEATSHOP!

Como organización salvadoreña no gubernamental sin fines de lucro; no compartimos la manera en que está siendo presentada la difícil situación en que se encuentran las trabajadoras y trabajadores de Just Garments. Por definición un Sweatshop (taller de sudor/explotación) es un centro de trabajo dedicado a obtener ganancias mediante la sobre explotación de los trabajadores/as exigiéndoles altas metas de producción y violentando todos sus derechos. Este no es el caso de Just Garmets. Paradójicamente, el problema de Just Garments siempre fue la falta de órdenes de producción.

La fabrica Just Garments ha sido un esfuerzo experimental para crear empleo sindicalizado y digno en la industria de maquila en El Salvador, en un centro de trabajo enfocado a los mercados de ropa limpia. Algo que nunca ha existido antes en el país. Este esfuerzo, desafortunadamente parece que se ha agotado, pero no por falta de buena fe. Sino más bien por falta de producción, y apoyo de las marcas internacionales y de la industria local, que hicieron acciones equivalentes a colocar a la fábrica en su lista negra. Asimismo el gobierno salvadoreño, se mostró siempre poco dispuesto a la colaboración y a veces hasta en posiciones agresivas con dicho esfuerzo. Por eso, sabemos que Just Garments muchas veces fallaba en pagar a tiempo sus cuentas incluyendo salarios, pero sabemos que cuando esto ha sucedido incluso los encargados de la fábrica han sufrido por igual, al punto que su gerente renunció en agosto 2005 por que la fábrica no podía pagar sus honorarios, funcionando a partir de entonces sin gerente.

Es un hecho, que el cierre reciente de las operaciones de Just Garments ha sido producto de la acción de un empresario miembro de un grupo hegemónico, vinculado a los sectores maquiladores y a la gran empresa privada salvadoreña; el señor Carlos Siman Safie. Quien encadeno arbitrariamente todos los accesos a la empresa y sabemos que Just Garments esta actuando legalmente contra dicha medida. Conocemos que el sindicato STIT también ha acudido a instancias laborales representando a la mayoría de las trabajadoras de Just Garments y que ha obtenido de parte de la empresa un compromiso de reconocimiento del pago del 100% de lo demandado de parte del sindicato. Creemos que esta es una muestra de lo que la OIT denomina, “Dialogo Social” especialmente necesario en momentos difíciles. Tristemente dicho acuerdo se encuentra obstaculizado por la medida ilegal de Carlos Siman Safie.

Hemos dado apoyo y seguimiento a la situación de las trabajadoras de Just Garments desde 2003, dado que sabemos que sus dificultades son una prolongación de la política anti sindical imperante. CEAL ha apoyado con sus recursos humanos y materiales este esfuerzo y muchos de sus recursos humanos han estado también al servicio de las trabajadoras de Just Garments en variadas maneras, cada vez que se ha necesitado. El ex - coordinador de CEAL Gilberto Ernesto García Dueñas, ha dedicado incontables esfuerzos a promover la fábrica, representándola legalmente, mientras se ha mantenido colaborando en decenas de casos de apoyo a otras organizaciones sindicales, realizando actividades de educación, sistematización y concientización de grupos laborales. Estas actividades le han acarreado en diversas ocasiones, embates del gobierno y de la gran empresa privada salvadoreña.

CEAL también ha apoyado a Just Garments con préstamos sin intereses y sin garantía de nuestros limitados fondos, para ayudar a cubrir las necesidades de las trabajadoras en momentos críticos. Just Garments no pudo pagar totalmente esos préstamos a CEAL. Sin embargo no desconocemos, que sostener una fabrica del tamaño de Just Garments, y con las dificultades existentes demandaba cantidades considerables de capital. Cuando CEAL ha contribuido a Just Garments, fuimos satisfechos al conocer el destino de los fondos. Sabemos también que Just Garments ha hecho públicas sus finanzas de 2003 hasta diciembre 2006.

Sabemos que otra organización similar basada en California, que también contribuyo a colectar donaciones para las trabajadoras de Just Garments -Activistas de San Diego- ha declarado recientemente que: “ASD no tiene ninguna razón de creer que ha sucedido engaño, fraude o mala fe o malas intenciones. Eso lo decimos a todo el mundo”. CEAL comparte esta opinión en su experiencia de apoyo a Just Garments, a sus trabajadoras y al sindicato S.T.I.T.

Hemos apoyado al sindicato STIT, para realizar campañas corporativas de presión sobre marcas de ropa, tal es el caso de Superior Uniform Group (contratista de Just Garments entre sept. 2004 y diciembre 2006), para que pagara precios justos y salarios dignos a las trabajadoras de Just Garments. La campaña lastimosamente no tuvo los resultados esperados, hasta el punto que sabemos que Just Garments rehusó seguir trabajando para dicha compañía dados que nunca se modificaron las pocas ordenes, y los bajos precios que pagaba Superior Uniform Group a través de una empresa local, por confeccionar sus uniformes.

No desconocemos el sufrimiento que han pasado las trabajadoras de Just Garments. Han pagado un alto precio debido a intentar controlar su propio espacio de trabajo. Por eso, levantamos nuestra voz para señalar la responsabilidad del modelo neoliberal, global y corporativo impulsado por el gobierno salvadoreño, de los empresarios maquiladores, y especialmente las marcas multinacionales de la ropa; las cuales consumen la fuerza de trabajo de millones de trabajadoras alrededor del mundo, para convertirlas en billonarias ganancias. Peor aún, luego las marcas se presentan como jueces de la industria con sus “Códigos de Conducta”. Pensamos que este criterio debería guiar a quienes buscan apoyar a las trabajadoras de Just Garments o de otras empresas de la maquila alrededor del mundo.

Es muy inquietante que Ong´s como el National Labor Comitee de EE.UU. han criticado los esfuerzos realizados en buena fe alrededor de Just Garments, cuando pensamos debería enfocarse en las razones que le han forzado a cerrar. Razones tales como: la acción del empresario Carlos Siman Safie; las pocas ordenes y los bajos precios de marcas como “Superior Uniform Group”; y las acciones u omisiones del gobierno salvadoreño. Creemos que ninguna de estas causas deben ser obviadas en cualquier aproximación al caso.

Oscar Ernesto Bolaños

Presidente

Wilfredo Berrios

Vicepresidente

Centro de Estudios y Apoyo Laboral, CEAL El Salvador.

http://ceal-dlca.blogspot.com/

JUST GARMENTS IS NO SWEATSHOP!

As a Salvadoran non profit NGO we do not agree with the manner in which Just Garment workers’ difficult situation is being presented. The definition of a sweatshop is a workplace dedicated to obtain profit by exploiting the workforce, demanding of them higher production quotas and violating their basic worker rights. This is not the case with Just Garments. Parodoxically, Just Garment’s problem has always been the lack of production orders.

The Just Garments factory was an experimental effort to try to create unionized employment opportunity in El Salvador’s maquila industry, focusing on the sweatfree apparel market. This is something that has never really existed in the country. Unfortunately, the experiment seems to be at its end, but not for lack of good faith effort. Rather it is over due to a lack of production orders and a lack of support from international brands, and local industry, whose actions have effectively placed the factory on a black list. The Salvadoran government also consistently demonstrated a lack of willingness to work to help Just Garments to succeed, and at times, took aggressive positions to undermine our efforts. We know that Just Garments frequently failed to pay its employees on time, but when this happened, those in charge of the factory suffered alongside the workers. This was the reason why Just Garment’s factory manager resigned in August 2005 because he had not been paid his wages. The factory operated from that point forward without a manager.

It is a fact that the recent closing of Just Garments is due also to the actions of Carlos Siman Safie, a businessman connected to a number of factories in the maquila sector and to a large private Salvadoran company. He arbitrarily chained shut all of the entrances to the factory, an action that Just Garments is legally contesting. We know that the STIT union, representing the majority of the workers at Just Garments, has also appealed to labor authorities and obtained a promise from the company to pay 100% of the payments owed to Just Garments workers. We believe that this is what the ILO means when it refers to “social dialogue”, the kind of negotiations that are especially necessary during difficult moments. Sadly, the agreement reached between Just Garments and its employees is now in jeopardy due to the illegal actions of Mr. Safie.

CEAL has provided support to Just Garments’ workers since 2003, and therefore knows well that their hardships are the result of persistent anti-union policies. Whenever necessary, CEAL has made its staff and resources available to support the Just Garments workers. CEAL’s former Coordinator, Gilberto Ernesto García Dueñas, has contributed abundantly to promote Just Garments, serving as the factory’s legal representative while working on dozens of other union cases, conducting education, documentation and awareness raising activities with groups of workers and unions in addition to Just Garments. The response of the government and a large Salvadoran private company to all of this effort and sacrifice has been to lash out against Just Garments.

CEAL has also supported Just Garments by providing interest free, down payment free loans from the organization’s limited funds to support to workers at critical moments. Just Garments was not able to totally repay these loans to CEAL. We recognize that maintaining a factory the size of Just Garments, with the existing challenges, requires considerable amounts of capital. When CEAL contributed funds to support Just Garments we were satisfied to know that the funds were going to a cause (and recipients) we support. We also knew that Just Garments made their finances public for the period between 2003-2006.


An organization based in California, Activists of San Diego (ASD), which has made donations for Just Garments workers, has recently declared that “ASD has no reason to believe that any sort of trickery, fraud, bad faith or bad intentions have taken place (at Just Garments). And we have said this to the world…ASD feels proud to have provided assistance to this just cause.CEAL shares this analysis with regards to its experience working in support of Just Garments, its employees, and the STIT union.

We helped STIT carry out campaigns to get apparel multinationals, such as Superior Uniform Group (which subcontracted uniforms at Just Garments between September 2004 – December 2006), to pay fair prices and subsequently, fair wages, to Just Garment’s workers. Unfortunately, this campaign did not accomplish its desired outcome. In the end, Just Garments had to stop producing for the Superior Uniform Group because they never increased the low level of orders, or raised the low prices that they paid the local Salvadoran company (which subcontracted the work to Just Garments).

We are well aware of the Just Garment workers suffering. They have paid a high price in exchange for this attempt to have some control their own workplace. For this reason, we raise our voices to assign responsibility: to the Salvadoran government and its promotion of the neoliberal, global and corporate model; to the maquila owners, and especially to the multinational apparel companies, which consume the hard work of millions of workers around the world to convert it into billions of dollars of profit. Worse still, apparel companies then become the judge and jury of the apparel industry by scrutinizing adherence to their “codes of conduct.” When we think about the most apt parties to provide support to Just Garments workers and workers at apparel factories around the world, we should look at the content of these codes of conduct and to the companies that espouse them.

It is very disquieting that NGO’s like the National Labor Committee in the USA have criticized the good faith efforts of Just Garments while CEAL was interested in trying to address the reasons behind the factory’s closure. We have arrived at reasons such as: actions taken by businessman Carlos Siman Safie; the low level of orders and low prices of companies like the Superior Uniform Group; and the actions or lack of action of the Salvadoran government. We feel that none of these causes should be omitted in any assessment of what has happened at Just Garments.

Oscar Ernesto Bolaños

Presidente

Wilfredo Berrios

Vicepresidente

Centro de Estudios y Apoyo Laboral, CEAL El Salvador.

http://ceal-dlca.blogspot.com/

viernes, abril 06, 2007

JUST GARMENTS;

LA FÁBRICA ENCADENADA.

Centro de Estudios y Apoyo Laboral, CEAL. Abril 2007.

El pasado lunes 2 de abril, las trabajadoras de Just Garments se presentaron a laborar normalmente en la planta ubicada en el municipio de Soyapango, al oriente de la capital. Se trataba de una jornada semanal corta, dado que a partir del jueves 5 de abril se celebra la semana santa en El Salvador, una festividad religiosa a nivel nacional.

Portón principal de acceso a Just Garments, encadenado desde el 2 de abril de 2007 por Carlos Simán Safie.

Ese día, nadie pudo entrar a sus labores debido a que se encontraron con que el propietario del edificio, Carlos Siman Safie había colocado cadenas y candados a las puertas del edificio que arrienda desde Julio de 2003 a Just Garments, argumentando el retraso de 4 meses de renta.

Just Garments es una empresa que se formó en el año 2003 como parte de un acuerdo entre la compañía taiwanesa Tainan, y el Sindicato de Trabajadores de Industrias Textiles STIT, para reabrir un centro de trabajo que diera empleo a las personas afectadas por el cierre de Tainan El Salvador. Este cierre se dio en abril 2002, luego que STIT solicitará negociación de un Contrato Colectivo luego de cumplir el requisito legal de representar a más de la mitad de los trabajadores y trabajadoras de una de las naves de Tainan. Esta corporación taiwanesa poseía en aquel momento 9 naves en 6 países, produciendo para marcas como GAP Inc., Ann Taylor, Kohls, Target, y otras con destino principal al mercado de los EE.UU.

Este acuerdo establecía originalmente que tanto Tainan como STIT iban a designar una persona cada uno para dirigir los destinos de la empresa. Luego de la formación de la empresa, el representante de Tainan en la junta directiva de la empresa se retiró dejando todos los problemas y responsabilidades en manos de las personas que había designado el sindicato. En 2005 luego de otra crisis el Gerente General (elegido por STIT y Tainan) también se retiró de la empresa, dejando el destino de la misma en manos de quienes trabajan directamente en ella. El sindicato y sus representantes intentaron a partir de entonces hacer funcionar este centro de trabajo obteniendo relativos éxitos al consolidar una capacidad de producción de 3.5 mil uniformes semanales.

Sin embargo a lo largo de casi 4 años, lo que enfrentaron fue un verdadero Bloqueo Económico ejecutado por el gobierno salvadoreño y los empresarios maquiladores. Desde conseguir un local, sacar mercadería de aduana, comprar materias primas y encontrar ordenes de producción, todo fue sumamente difícil para esta empresa, que es vista con incomodidad por los empresarios maquiladores de El Salvador y el mismo gobierno.

Una de las manifestaciones más claras de este bloqueo, se dio en diciembre de 2006. Luego de cerca de dos meses del ir y venir de varios recursos legales entre la empresa y la Aduana Salvadoreña (dependencia del Ministerio de Hacienda). La Aduana impuso un cargo del 44% a un contenedor de tela destinado a Just Garments, argumentando no haber sacado dicho contenedor de la Aduana en un plazo de 20 días. Just Garments, argumentó que ninguna disposición establece que luego de vencido el plazo, la empresa deja de tener en vigencia su estatus de exención de impuestos.

El contenedor de telas en disputa, representaba la inversión de una pequeña compañía estadounidense, de reciente formación y enfocada en el comercio justo. Su intención era confeccionar con dicha tela, camisetas en Just Garments y exportarlas a los EE.UU. en mercados donde los consumidores prefieren comprar ropa de las fábricas que tienen sindicatos y que no están dominadas por los abusos clásicos de la maquila. El contenedor poseía suficiente materia prima para confeccionar 60 mil camisetas, la producción de Just Garments para 3 meses.

La aduana salvadoreña no solo no brindó la información precisa y oportuna al socio estadounidense de Just Garments, sino que el representante de Atención al Cliente de la Aduana Salvadoreña afirmó el 6 de octubre de 2006 mediante comunicación escrita que “no deben preocuparse” refiriéndose al plazo de 20 días. Solo unos días después, el 11 de octubre, Aduana le comunicaba que el plazo para sacar la mercadería había vencido el día 4 de octubre de 2006, es decir, antes de su mensaje de “no deben preocuparse”.

Ante esta situación la compañía estadounidense se avocó a pedir ayuda al Ministerio de Economía, y a PROESA (oficina de la vicepresidencia para atraer inversiones) argumentando que parte de su interés en El Salvador provenía de su participación en una exposición sobre de las ventajas de invertir en El Salvador, disertada por la vicepresidenta Vilma de Escobar, en Carolina del Norte. Parece que su socio salvadoreño, -Just Garments- poseía suficiente aversión de parte del gobierno y los maquiladores locales, de los cuales la misma Vicepresidenta ha sido una personalidad cercana en su vida empresarial y personal. La ayuda prometida por el gobierno salvadoreño a la pequeña compañía estadounidense nunca llegó y esta retiró todos sus esfuerzos en enero de 2007, mientras que Just Garments se hundía cada vez más en una severa crisis económica.

Paradójicamente, y a pesar de la vigencia del CAFTA, cerca de 20 empresas de ensamblaje textil han cerrado sus operaciones en El Salvador durante los últimos 2 años, y los empleos disponibles en la maquila se han reducido en cerca de 15 mil. Una de las pocas inversiones nuevas en este sector fue suficientemente incomoda para el status quo, debido a su enfoque principal en la sindicalización, en los derechos laborales y en los mercados de comercio justo.

HACIENDO LEÑA DEL ARBOL CAÍDO.

Una consecuencia lógica de la imposibilidad de contar con ordenes de producción luego de la decisión de la aduana, fue la imposibilidad de Just Garments de costear sus gastos mínimos de operación. De hecho la empresa se quedó por falta de recursos, sin suministro eléctrico entre el 28 de diciembre de 2006 y el 25 de enero de 2007. Y cuando pudo reiniciar sus operaciones, había acumulando ya deudas en salarios con las trabajadoras, pagos de alquiler de seguridad social, y con sus diferentes acreedores, situación que agravaba la crisis ya existente que venía arrastrando por varios meses.

De hecho, en medio de la crisis, un grupo de trabajadoras se avocaron a hacer denuncias y reclamos por el atraso en sus salarios en instancias gubernamentales y no gubernamentales. Al mismo tiempo, la mayoría de las trabajadoras representadas por su sindicato se mantuvieron hasta el día del encadenamiento de las puertas, realizando esfuerzos extraordinarios para intentar reactivar la producción de la empresa, y así salvar su empleo y su centro de trabajo. Este hecho ha mantenido la esperanza de que los centros de trabajo bajo control de las trabajadoras y trabajadores, a pesar de los desafíos y bloqueos que enfrentan por parte del sistema económico, son una alternativa a las condiciones existentes en las industrias de ensamblaje alrededor del mundo.

Mientras tanto, medios de comunicación escritos afines a la derecha conservadora gobernante de El Salvador, no han perdido la oportunidad para señalar el hecho que Just Garments no puede pagar sus cuentas, especialmente, los salarios de las trabajadoras. En una muestra de triunfalismo, trasladan de hecho la alegría de la derecha corporativa y especialmente de los sectores maquiladores. Sin embargo, esos mismos medios escritos, nada mencionan como el sistema económico y el mismo gobierno directamente han generado las condiciones de asfixia económica de la fábrica bajo control obrero. Los mismos medios escritos son generalmente testigos mudos de las luchas sindicales y obreras en la maquila y en otras industrias.

NADANDO CONTRA CORRIENTE, OTRA VEZ.

Como desde que se formó el centro de trabajo conocido como Just Garments, las cosas no han sido fáciles para el colectivo de trabajadoras y trabajadores que han empujado ese esfuerzo. Ahora nuevamente enfrentan un desafío, no solo una crisis que amenaza la viabilidad de su centro de trabajo, sino también una medida ilegal, por parte del propietario del edificio que arriendan con grandes esfuerzos. De hecho, el propietario Carlos Siman Safie, pertenece a una de las familias económicamente influyentes en el país, conocidas como grupos económicos hegemónicos.

A pesar de eso, Just Garments ha iniciado una nueva lucha contra corriente, el día 3 de abril, se interpusieron demandas en contra de Siman Safie, ante el Ministerio de Trabajo por violación al derecho al trabajo de las trabajadoras de Just Garmentes, por violación al artículo 13 del Código de Trabajo que establece que nadie puede impedir el trabajo a los demás sino mediante resolución de autoridad competente”. Asimismo, se presentó otra denuncia a la Fiscalía General de la República para que investigue y tome cartas en el asunto dado que Carlos Siman Safie al encadenar los portones de Just Garments evita el acceso a la maquinaria y equipo propiedad de la empresa, sin contar con un proceso legal y menos una orden judicial como establece la ley salvadoreña. La Fiscalía General de la República esta presidida por el Fiscal General, Félix Garrid Safie.

Todo parece indicar que hay una verdadera conjunción de esfuerzos orquestándose frente a este esfuerzo llamado “Just Garments” que ha pretendido ser un proveedor de “Prendas con Justicia”.

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